martes, 2 de diciembre de 2014

Fenómeno Best Seller: una historia de discriminación



  • Muchas son las discusiones que rodean a la llamada literatura "best seller", blanco del desdén de los círculos literarios más exigentes y elitistas. Se le cataloga incluso de "literatura basura", por el simple hecho de arrastrar grandes ventas a su paso y gozar de la preferencia de una amplia mayoría de lectores. Pero... ¿qué hay de cierto y verdad sobre lo que se dice del fenómeno Best Seller?
Primero cabría preguntarse: ¿qué es un best seller? Las denominaciones sobran, pero no todas ellas sea, tal vez, las más acertadas. En la actualidad, un libro best seller es, en el término más sencillo y fácil de digerir, aquel libro que se vende mucho. 

Para muchos lectores pudorosos y académicos expertos en la materia, que un libro se venda mucho y sea leído por las masas es causal de sospecha; de que algo malo debe tener. No nos extrañemos. Incluso en el mundo de la literatura, las modas echan a varios para atrás. A veces tienen razón, pero otras veces no tanto. A veces -y con más frecuencia de la que parece-, ocurre simple y llana discriminación literaria.

Para que un libro se venda mucho, este debe contar con ciertos requisitos básicos: marcar una tendencia de época, abrir un imaginario que conecte fácilmente con los lectores y ser absorbente, de forma que el lector necesite seguir leyendo para saber qué ocurrirá en las páginas siguientes. En el caso de los libros de dudosa reputación, apenas salen al mercado, ya cuentan con una amplia difusión publicitaria.

Sin embargo, un libro puede contener todas estas características, y no por ello será un libro bueno o un libro malo. Las opiniones suelen ser, a menudo, muy subjetivas, pero hay que tener en cuenta que hay muchos libros malos que no se venden, y muchos libros buenos que sí se venden. Y viceversa.


José Antonio Marina, experto en este tema, habla de un doble canon:

 "Tradicionalmente, la historia de la literatura se ocupa de los libros de mayor calidad, de los hitos importantes de la tradición literaria, desde un punto de vista intemporal. Solo importa su valor objetivo, que se manifestaría aunque solo un lector -el encargado de juzgarlo- lo hubiera leído. En cambio, en los best sellers, el público, el lector, tiene un protagonismo especial, puesto que es él quien decide lo que entra o no en esa historia. Dos cánones van a enfrentarse: el canon ideal y el canon real. Y cuando una obra está en ambos -en la historia de la calidad y en la historia de la popularidad- pertenece a una categoría especial, para mí apasionante, que denominaría canon total".


Dickens y Arthur Conan Doyle también fueron Best Sellers


Para muchos, novelas como Crepúsculo, El Código da Vinci o Cincuenta Sombras de Grey adolecen de falta de calidad literaria, pero si se estudia bien su contenido y fenómeno, la razón por la que capturaron el interés de tantos lectores (y no-lectores) tiene que ver mucho con la polémica generada a raíz de su contenido, del boca a boca, su contexto histórico o un cuidadoso trabajo de márketing. 

En este mismo saco caen novelas que, contrario a las otros tres, son consideradas obras maestras, como muchos de los libros de Charles Dickens (Historia de Dos Ciudades), El Nombre de la Rosa, de Umberto Eco, o Cien Años de Soledad, de García Márquez. También podemos mencionar Guerra y Paz, Lo que el viento se llevó, Los Miserables, El Principito. Libros muy vendidos en su tiempo y hoy considerados clásicos.

Cuando vivía, Charles Dickens también tuvo numerosos detractores. Lo acusaron de lo mismo que acusan hoy a muchos escritores super ventas: de ser comercial, de ser tendencioso y facilista. En definitiva, de ser mal escritor. Pero hoy en día, nadie podría dudar del enorme peso literario que tiene Dickens, un escritor que se sigue leyendo y se ha convertido en un clásico.

¿Es entonces, un libro que se vende mucho, un libro malo? Siguiendo la línea histórica de la literatura, la respuesta sería: no. Es innegable que muchos libros best sellers tienen muy baja calidad literaria o contenido poco profundo, pero para manifestar aquello, es preciso leerlos; no dejarse arrastrar por opiniones ajenas e infundadas a raíz de la moda de desechar lo que es comercial o se vende mucho. Esto también puede aplicarse al cine.

Otro autor super ventas fue Arthur Conan Doyle, el creador del conocido Sherlock Holmes. También fue mirado en menos por muchos de sus colegas y denostado por numerosos críticos literarios de la época. Le acusaron de ser comercial. De intentar "agradar a las masas". Sin embargo, hoy es adorado por toda clase de lectores, e incluso leído en universidades. El mismísimo Borges era un lector ávido de las aventuras de Holmes y Watson.

El error enorme que cometen muchos académicos, críticos y lectores exquisitos, es caer en la discriminación social a raíz de la preferencia masiva de un libro. La literatura no es aristócrata o plebeya, por ende, no todo lo que sea leído por "el pueblo" es necesariamente algo malo o de pésima calidad. Muchos libros adorados por la crítica son, a veces, libros basura. Y muchos best sellers son -y probablemente serán- clásicos imprescindibles que derrochan el amor por la literatura.


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