miércoles, 30 de mayo de 2012

Quino y Mafalda


"Resulta que si uno no se apura a cambiar el mundo, después es 
el mundo el que lo cambia a uno"

Quino

Creo que todos sabemos quien es Mafalda, aunque no todos la "conocen". La pequeña niña argentina creada por Quino en los años 60 vivía cuestionándose el mundo, y hoy, especialmente hoy, aun me parece escucharla reflexionar con la voz rota y la mirada triste de quien se haya sola entre la multitud.

Pero... ¿Quién fue Quino? ¿Sólo un dibujante? Pues ya es hora de que quienes desconozcan la vida y trayectoria de este genial individuo lo hagan leyendo esta entrada :)



Quino es un dibujante argentino (Mendoza, 1932). Hijo de inmigrantes españoles, la pérdida de sus padres durante su infancia hizo de él un niño solitario y taciturno, aislamiento que favoreció su dedicación al dibujo desde pequeño, guiado por su tío Joaquín Tejón, dibujante profesional.
 
Estudió en 1a Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Cuyo y, a los dieciocho años, se marchó a Buenos Aires a probar suerte con sus dibujos. Este primer viaje resultó infructuoso, por lo que, al concluir el servicio militar, volvió a intentarlo, aunque esta segunda vez lo hizo como dibujante publicitario y como tal trabajó varios años hasta que en 1962 el semanario Primera Plana aceptó publicar Mafalda como tira fija. 

Muy pronto, ese mundo infantil compuesto por arquetipos adultos que reflejaba a la clase media argentina se hizo tan famoso, que en 1965 empezó a publicarse diariamente en el periódico El Mundo para deleite de sus lectores.
 
En 1968 Mafalda llegó a Europa, primero a Italia y luego a España; donde su éxito fue casi tan rotundo como en Buenos Aires; posteriormente se tradujo a varios idiomas y ganó popularidad en otros países. No obstante, en 1972 es decir a diez años del nacimiento del personaje su autor decidió no volver a dibujarlo, pues hasta entonces había vivido presionado por el ritmo que le imponían las tiras diarias.
 
A partir de 1973, en que se instaló con su esposa en Milán, publicó varios libros de historietas humorísticas entre los que destaca la serie Mundo Quino, pero nunca alcanzaron la repercusión del legendario personaje y los de su entorno, que, a treinta años de su nacimiento y a más de veinte años de su desaparición, se repiten en pósters, juguetes, postales, camisetas y en todo objeto susceptible de estampación.
 
En 1990 se acogió a la doble nacionalidad y adoptó la española, pero aunque residió algún tiempo en Madrid, regresó finalmente a Buenos Aires. En 1992 organizó una magna exposición en Madrid en la que exhibió reproducciones tridimensionales de sus personajes gráficos.


Lo que más me gusta de este ilustrador es su certero ojo crítico. Más que humor, lo que su viñetas generan son sorpresa y auto-identificación. En sus historias siempre encuentras personajes que corresponden a estereotipos existentes y, por sobre todo, una clara crítica social. Como si de un sociólogo se tratara, Quino pone por evidencia los defectos y cualidades del ser humano y nos las restriega en la cara de forma muy inteligente.

Mafalda sigue siendo un personaje de mucha vigencia, plagiado y utilizado como símbolo de la lucha contra la represión de los poderosos, la búsqueda de un mundo mejor y los ideales humanos. Yo admito que vine a entender y amar el personaje de Mafalda ya siendo más grande, cuando al fin pude comprender sus mensajes y su humor inteligente. Mafalda, esa niña avispada que cuestiona a lo adultos y los deja en ridículo, que lee libros, los periódicos, que está al tanto de lo que pasa a su alrededor más que sus propios padres y está rodeada de amigos que corresponden a marcados estereotipos sociales: la niñita tonta y clasista que sueña con ser mamá y casarse; el amigo pesimista y simpático; el soñador; el capitalista ... Todo ese mundo me hizo sentir enormenmente identificada.

Curiosidades...

 "Tengo temas recurrentes como la muerte, la vejez, la lucha entre débiles y poderosos..."

A Quino le encanta la sopa, y curiosamente Mafalda odia la sopa. También admite que su personaje es irrepetible, que no se lleva bien con Internet, se frustra cuando lee los periódicos y que hay momentos en que la tristeza ante las desgracias del mundo le supera tanto que es incapaz de dibujar. También se considera un amante del cine, y aunque no es creyente, lee mucho la biblia, ya que es según sus palabras: "una fuente inagotable de ideas para sus tiras cómicas"

Este genial relato del ilustrador que coloco aquí da evidencias de su lucidez e ingenio:


"La vida debería ser al revés"

Pienso que la forma en la que la vida fluye está mal.
Debería ser al revés:
Uno debería morir primero, para salir de eso.
Luego, vivir en un asilo de ancianos hasta que
te rajen cuando ya no eres tan viejo. Entonces empiezas a trabajar.
Trabajas por cuarenta años hasta que eres lo
suficientemente joven para disfrutar de tu jubilación.
Fiestas, Fiestas, parrandas, rebeldía, alcohol,
sales con mujeres o tipos, que se yo; hasta que estás
listo para entrar en la secundaria.
Después pasas a la primaria, eres un niño que
se la pasa jugando sin responsabilidades de ningún tipo.
Luego pasas a ser un bebé, vas de nuevo al vientre
materno, pasas los últimos nueve meses de tu vida
flotando en líquido amniótico hasta que tu vida se
apaga en un tremendo orgasmo…

(Me recordó a la película de "El diario de Benjamín Button")

Y sin añadir más, dejo aquí sus ilustraciones y viñetas más representativas:

De Mafalda



 



Otras...


Y esta es una original colección de viñetas sobre un padre y su hijo en el siglo XXI...



Por Alicia

lunes, 28 de mayo de 2012

Sobre esos periodistas que no leen ni entienden



Está claro que el periodismo atraviesa hoy en día- como muchas otras cosas-, una inquietante crisis. Una crisis intelectual y moral de la cual la gente se queja, y que hipócritamente también alimenta. Pero no voy a hablar sobre los problemas generales (que son bastantes), sino de uno en específico: la falta de lectura y cultura de la mayoría de los periodistas.

Me he dado cuenta de ello no sólo observando a mi clase en la universidad, en la que estudio este oficio (oficio: nunca profesión), y también preguntando, claro, a los propios periodistas. Periodistas que al consultarles uno sobre Capote, Hemingway o Fitzgerald se quedan con la expresión de quien se haya ante un enigma de poca importancia. Y no solo eso: muy pocos te dirán quien es exactamente Salvador Dalí, Gandhi, Mary Shelley, Shopenhauer, Johannes Brahms, Gaudí o Marcel Proust.

Periodistas que no leen investigaciones ni ven documentales. Que no saben por qué se originó el narcotráfico en México y Brazil; que no han hecho el intento de escuchar el discurso de Martin Luther King o ver "El gran dictador", de Charles Chaplin. Periodistas que saben quien es Penépole Cruz y Shakira y, sin embargo, no saben quien es Marie Curie.

Periodistas que en España aun creen que en Sudamérica vivimos en el siglo XIX: que nos matamos entre nosotros y vivimos en medio del barro, la miseria y la ignominia política y sin embargo ignoran la violenta situación de su propio continente. Esos que nos llaman, de forma hipócrita, "tercermundistas", cuando muchos de ellos no han de saber quien es Violeta Parra, Frida Kahlo, Gabriela Mistral, Vargas Llosa y García Márquez...

Recuerdo que cuando era niña pensaba que el periodista era casi una enciclopedia andante, culto, curioso, amante de las artes, la historia, la literatura, la actualidad y la humanidad. Obviamente es una visión exagerada, pero aun hoy creo firmemente que el buen periodista debe ser no solo un buen comunicador, sino también una persona con cultura. Y me extraña (me horroriza, incluso) que hoy existan tantos periodistas que no lean ni les guste escribir.

Periodistas que incluso admiten que no les gusta leer. Estudiantes de periodismo que se quejan de tener que leer 20 páginas.... 

Lo siento, pero es que para mí el periodista que solo se limita a sentarse tras un panel de televisión para leer en una pantallita con voz pronunciada las noticias del día no es para mí un buen periodista. Y el que solo se limita a escribir notas informativas sin ningún ápice de estilo propio encaja solo en la categoría del periodista mediocre. Para hacer esas cosas no necesitas estudiar 4 años en la universidad: solo bonito rostro, una redacción más o menos decente o personalidad para hablar en público.

Me parece aun más raro en periodistas que trabajan en medios escritos. Simplemente me cuesta concebir que a alguien le guste escribir (en plan serio) y sin embargo no le guste leer. 

Doy fe de que los mejores periodistas a los que he tenido el agrado de escuchar y leer son personas con cultura. Personas que constantemente están no solo leyendo los diarios, sino también interesados en el cine, la fotografía, el teatro, la pintura... la literatura. Por supuesto no digo que el periodista solo será bueno si lee novelas, ensayos o poemas, por la simple razón de que para mí esto debería ser casi indispensable en alguien que se dedica a Informar y Comunicar.

Porque comunicar también es arte. Porque ser periodista no es solo ponerte ante una cámara o escribir una nota informativa: ser periodista es rebuscar, es desconfiar, es amar el arte y, especialmente, la literatura.

martes, 8 de mayo de 2012

¿Cuáles son sus libros de fantasía preferidos?




Estimados Lectores:

Como a Alicia y  a mí nos agrada que ustedes participen activamente de este blog, hemos decidido invitarlos a crear con nosotros un Top Ten con los mejores libros de fantasía de todos los tiempos. Lo único que deben hacer es comentar bajo esta entrada poniendo el título de el o los libros que a su juicio debieran estar en este ranking y por qué. Esto durará una semana, es decir, hasta el próximo martes. Luego de eso, el Lector Indiscreto publicará el Top Ten basándose en sus votos y en sus mejores comentarios.

Lo haremos por medio del blog y nuestro facebook ^^
¡Así que a comentar!
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