miércoles, 29 de febrero de 2012

El diario de vida


Quiero hablar hoy sobre los diarios de vida. Sí, exactamente. Esos cuadernos tan fascinantes en los que mucha gente plasma sus pensamientos o experiencias con el objetivo de desahogarse, hacer perdurar la memoria o simplemente matar el tiempo libre.

Para mí, los diarios de vida son otra pequeña rama de la literatura, aunque muchos no estarían de acuerdo conmigo. Se podría decir que es un género más de la autobiografía. Porque hay algo mágico y ciertamente romántico en escribir un diario, especialmente si es una costumbre que nunca abandonas. Pueden resultar problemáticos (si llegan a caer en malas manos), pero también son una buena forma de aprender más sobre uno mismo cuando relees lo escrito mucho tiempo después. Sin embargo, aunque un diario puede resultar ser una obra literaria de gran valor, no es algo que se debe tomar a la ligera, porque nadie escribe un diario con el objetivo de que después de muerto alguien descubra esas memorias y las publique (o al menos, eso es lo que creo yo)

El diario es algo muy personal y delicado, y cuando se es publicado en formato libro hay que intentar abordarlo como lo que es: la autobiografía de una persona que decidió confiarle su memoria al papel. En el caso del Diario de Ana Frank, por ejemplo, notas de inmediato que estás asomándote a los pensamientos más íntimos de una niña en plena guerra mundial. Y es que ella escribió con mucho detalle todo lo que le rodeaba, lo que pensaba y lo que añoraba. Cosas que a algún lector podrían parecerle banales, para esa niña tuvieron un profundo significado. 


El Diario de Ana Frank no es el único caso, por supuesto. También se han publicado los diarios del pintor Vincent Van Goh, la poetiza argentina Alejandra Pizarnik, Anaís Nin y también el de Pessoa, ese excepcional poeta portugués cuyo diario hoy lleva el título de Libro del desasosiego. Todos  incomprendidos de su época. Y notas de inmediato su naturaleza melancólica cuando lees sus pensamientos íntimos en esos diarios que hoy, mientras ellos ya no están en este mundo, deambulan por librerías y bibliotecas como cualquier otro libro de ficción.

Ahora mismo se me viene a la mente esa película protagonizada por Brad Pitt: El curioso caso de Benjamín Button (basada en un cuento que hoy ha sido reeditado a formato papel) La película es larga y  su argumento se centra en el diario de Benjamín, el cual es leído por una mujer que vela a su agonizante madre en el hospital y da pie a una historia magnífica que recomiendo totalmente.

¿Por qué menciono esto? Pues porque el diario de vida bien puede ser un interesante tópico literario. Algo que funciona y puede acaparar a muchos lectores. Tal vez porque hay algo irresistible en asomarse a las memorias de alguien, incluso si son una ficción, como en el caso del libro El Extranjero o Drácula. La sensación de entrar en la intimidad de una persona es una experiencia que muchos inescrupulosos disfrutan día a día. El ejemplo mismo está en los programas de TV, realitys y demases.

Por otra parte, hoy el diario de vida tiene muchos formatos. Hay gente que prefiere escribir por computador, ya sea en word o en un blog. Este último se ha vuelto bastante popular, y miles de personas  han creado un blog solo para usarlo como diario personal. Eso quizá nos demuestra que, en el fondo, la gente sí quiere ser leída, aunque desde el anonimato.

Se sabe también que muchos artistas, científicos y novelistas escribieron diarios en un código hecho por ellos mismos, como Da Vinci. 

Un diario personal puede ser una gran experiencia. Cada persona tiene su estilo, su forma de escribir y de narrar.  Después de todo, la vida termina haciéndose demasiado corta... y el papel es el único que puede testificarla.

6 comentarios:

  1. Una entrada muy original e interesante!! enhorabuena!!!
    yo tengo diario de vida desde los 8 años, escrito a mano en diferentes cuadernitos... me ayuda a canalizar mis emociones :)

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  2. Muchas gracias por tu comentario, Ismael ^^

    ¿Desde los ocho años? Pues ese es un largo tiempo, te admiro! Yo empecé más adolescente, pero nunca he dejado de escribir.

    Tal como tu dices, es bueno para canalizar las emociones.

    Un saludo!

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  3. Desde pequeña mi madre siempre me incitaba a tener un diario, luego me compró uno, era genial y divertido escribir en él...hasta que mi hermano lo leyó y se lo contó a medio mundo.
    Eso me decepcionó y lo abandoné.
    En fin, como bien dices, a veces cuento un poquito de mi vida en mi blog.
    Saludos n.n

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  4. @Navegante...

    ¿Hizo eso? Muy feo lo de tu hermano ¬¬ Bueno, en todo caso, siempre hay que procurar llevar bien escondido el diario. Es un arma de doble filo xD

    Y pues tener blog, como tú lo haces, es a veces mucho más seguro.

    Saludos y gracias por comentar ^^

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  5. Hola!! Yo comencé a escribir en diarios de vida y agendas alrededor de los 10 años, y ahora no se qué hacer con tantos libros!! A veces me da por leerlos y no creo las palabras allí veo jeje... en fin, no sé que haré con todos ellos, los tengo en un baúl y algún día tendrán que desaparecer, no me gustaría que alguien más leyera mis explícitos sentimientos oscuros y extraños :D
    Saludos!! Me gusta tu blog ;)

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    Respuestas
    1. Es una experiencia bastante graciosa y a veces hasta surrealista releer los viejos diarios de vida xD A veces es como leer la vida de otra persona, y te conoces mejor a ti mismo.

      ¿Los tienes en un baúl?, pues yo no te recomiendo que los hagas desaparecer >__< Lo que debes hacer es ponerle un candado a tu baúl.

      Saludos Ema! Me alegra que te guste el blog ^^

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