viernes, 27 de enero de 2012

Estereotipos de villanos



Ya he dicho anteriormente que una buena historia no es nada sin un buen villano. O al menos la mayoría de ellas. Sin embargo, y como en el caso de los héroes, lo más interesante es que no todos los personajes malvados responden a un mismo patrón ni siguen el mismo argumento para justificar sus actos. Hay muchos tipos de  perfiles de los que un escritor, guionista o dibujante de manga o cómic, se puede servir para crear al personaje malvado central.

Y por eso, he hecho una lista de los diferentes estereotipos maquiavélicos que pueblan el mundo de las historias. Pero, ¡ojo!, muchos villanos contienen una mezcla de estos estereotipos. No tienen por qué ceñirse a uno solo.


El que es malvado por esencia: Se trata del cliché más conocido y el que se adhiere a los estereotipos más antiguos. Este retorcido ser nunca se arrepiente de sus actos y su ansia de poder no conoce límites, sembrando crueldad, horror y desesperación a su paso. Nunca sabes realmente por qué decidió dedicar su existencia a atormentar a los que lo rodean, pero seguro que no te gustaría encontrarte con uno de estos. 


Personajes como Voldemort, la Bruja Blanca o Sauron encajan en este grupo.


El hipócrita: Seguro que más de alguna vez te habrás topado con uno de estos en alguna película, libro o anime, porque son de los que más abundan en la vida real. Este villano suele comenzar siendo un personaje de aparentes buenas intenciones, fingiendo ante todo el mundo que es un ser bondadoso para quitarlos luego del camino de la forma más ruin y desdeñable. Muchos poseen una personalidad carismática, atrayente e interesante que hará que los demás caigan más fácilmente en su red. 


La mayoría temen ser atrapados y son, por lo general, cobardes y ambiciosos. A veces incluso fingen ser amigos de los protagonistas.


El psicópata demente: algunos son elegantes. Otros... no tanto. Pero sea como sea, el asesino en serie,  amante del crimen y la sangre, es un estereotipo bastante manoseado y que aun sigue resultando fascinante. Guason, Dexter, Hannibal Lecter o el mismo Jack el destripador (personaje real e inspirador de centenares de historias), son villanos necesarios, ya que encarnan el lado más oscuro, sádico y oculto del ser humano.


A menudo estos villanos tienen una doble personalidad o un pasado trágico y nada agradable que en cierto modo fue el detonante de su locura. Abundan en la novela negra, el cómic estado unidense y las películas de suspenso y terror, y muchos de ellos se convierten en inspiraciones futuras.


El "mago" oscuro: Estos villanos solo existen en las historias de ciencia ficción y fantasía. Por lo general, su objetivo es dominar un pueblo, país, o incluso el mundo entero con su ilimitado poder, el que a veces es obtenido de forma reprochable


Algunos son renegados de su pueblo. Otros, brillantes aprendices con un futuro prometedor que por esos azares del destino decidieron irse al lado oscuro para hacer lo que se les diera en gana. Tienen un ego grande, mucha confianza en sí mismos y fieles servidores que harán lo que sea por complacerlos. 


¿Les suena Anakin, de la Guerra de las Galaxias? ¿O el joven Tom Riddle, de Harry Potter?


El descarado: Tal vez no son precisamente malvados, aunque algunos de ellos sí se merecen una cadena perpetua segura. Este tipo de villano es el que no tiene escrúpulos y hará lo que sea necesario para obtener lo que desean. La mayoría de ellos encajan en el perfil de un pirata, un ladrón o un asesino a sueldo. Es decir, villanos que actúan sin decencia ni respeto por el otro si con ello consiguen dinero o algo de poder. Sin embargo, su personalidad malvada suele aflorar cuando aparece el héroe de la historia para frustrar sus planes y actos.


Lo interesante es que, a veces, este tipo de personaje es el que termina aliándose a regañadientes con el protagonista si con ello logra obtener lo que quiere.


El que tiene complejo de Dios: Lo fascinante de estos villanos es que necesitan, por lo general, un mayor trabajo psicológico. Y no abundan mucho. Este malvado/a individuo/a es inteligente, calculador y paciente. Poseen ideales extremistas y están completamente seguros de que su forma de pensar es la correcta, haciendo lo que sea con tal de ponerla en práctica para hacerle saber al mundo que ellos están ahí para "castigar" a los que no siguen la senda correcta (su senda) 


Y los que no están dispuestos a seguir su utopía, simplemente deben ser eliminados.


El que al principio era bueno: Este es el villano que no nació para serlo. El que empezó siendo amigo de los héroes de la historia, el detective correcto, el amante perfecto o el joven soñador. O lo que se les ocurra. Pero en algún momento de su vida, algo hizo que su naturaleza buena empezara a retorcerse.


Por lo general, el detonante de su oscuro cambio de personalidad es la traición, la venganza, los celos o la envidia. Algunos terminan arrepintiéndose, pero eso nunca hará que sus actos anteriores sean olvidados. Para mí, son de los villanos más interesantes por su complejidad.


El que abusa de su poder: Seguramente recordarás algunos cuantos. Este truculento villano jamás es pobre o un civil común. Puede ser un rey, un emperador, un dictador, un policía, un militar, un millonario empresario, un torturador, etc. Siempre están por sobre algún grupo de desdichados a los que atormentarán o utilizarán para lograr lo que quieren, incluso si con ello se ganan un acérrimo grupo de enemigos y rebeldes. 


Como cual niño pequeño y caprichoso, tienen la constante necesidad de imponer su poder a los demás para sentirse mejor consigo mismos.


El envidioso o rencoroso: Un villano difícil e interesante porque puede ser cualquiera y quizá el que menos esperas, ya que la envidia es un sentimiento absolutamente humano. Este personaje se vuelve cada vez más retorcido a medida que su envidia o rencor por el protagonista aumenta. Todo lo que hace es para arruinar la vida del héroe de la historia hasta el punto de volverse una persona sin moral ni escrúpulos, cegada por su odio desmedido o celos enfermizos.


Una novela que contiene este estereotipo en su máximo esplendor es el Conde de Montecristo, donde el envidioso Danglars y el celoso Mondego se confabularán mutuamente para arruinar la vida del personaje principal, Edmundo Dantés, a quien envidian hasta el punto de desearle el peor destino de todos y provocando, claro, su propia ruina cuando sea el propio Dantés quien regrese para vengarse de ellos.


Tal vez me dejo otros en el tintero, pero estos son los más comunes.

¿Cual es tu estereotipo favorito?

jueves, 19 de enero de 2012

La diferencia entre villano y antagonista


Recuerdo haber escuchado decir a alguien una vez: ¿antagonista y villano son lo mismo?

Pues la respuesta es NO. 

Partiré por lo básico. Se sabe que el villano/a de una historia es quien esta ahí para perjudicar al héroe o a otros personajes de forma consciente e injustificada, en pos de sus propios intereses. El villano es lo que uno denominaría como el fruto envenenado del cajón, ya que su fin no es otro que hacer daño a otros, tenga los motivos que tenga.

Sin embargo, el antagonista no siempre debe ser malvado, ya que la misión de este es oponerse al protagonista y sus ideales, además de ser su antítesis, contraposición o némesis. Pero eso no lo convertirá automáticamente en el villano de la historia. Incluso a veces es el verdadero héroe.

El antagonista puede incluso no ser una persona, sino también una fuerza natural o invisible como el mar, la soledad, la locura o la muerte. Es, en definitiva, la oposición al protagonista.

Un claro ejemplo es, para quienes han tenido el placer de conocer este manga o ver su anime, la historia de Death Note (imagen arriba), donde Light Yagami es el protagonista y villano, y el detective L, su némesis y por lo tanto antagonista, el verdadero héroe. Sin embargo Light, a pesar de ser un psicópata, es el  verdadero protagonista, ya que en base a este particular personaje y sus actos es como va tejiéndose la trama de esta excelente obra que no puedo dejar de recomendar.

Otro ejemplo es Artemis Fowl, el protagonista del libro que lleva su mismo nombre, quien es el malo indiscutido y el cerebro calculador detrás de todo. Un protagonista ambicioso, inteligente y sin escrúpulos, a pesar de su corta edad.

Es difícil, sin embargo, encontrar en la literatura historias donde los protagonistas sean los malvados y los antagonistas los héroes. Aunque sí es más fácil hallar antagonistas basados en una fuerza psicológica, como en la conocida novela de Dostoievski, Crimen y Castigo, en la que el protagonista, Raskolnikov, es un asesino cobarde y por lo tanto jamás un héroe. En contra de lo que dicen muchos, no considero que Arcadio Ivanovich sea su antagonista, sino su propia mente torturada por los remordimientos.

O en el caso de Robinson Crusoe, su antagonista es la soledad.

Así que, para los futuros aspirantes a escritor, este consejo podría ayudarles: a veces un antagonista original, que no siempre tenga que ser villano, es lo que podría darle un sabor más que interesante a la historia.

lunes, 16 de enero de 2012

El Inspector Javert



Creo asegurar que hay pocos personajes en la literatura tan memorables por su naturaleza calculadora, tenaz y, por sobre todo, desdeñable. Y es que su papel es ser la espina incesable de Jean Valjean, el protagonista de Los Miserables, quien la pasó bastante mal bajo la mirada de este particular villano.

El inspector Javert parte como el carcelero de Jean y, al ser el único que lo reconoce cuando este reinicia una vida nueva y buena, se empeñará en atraparlo a como de lugar, persiguiéndolo y haciéndole la vida imposible, lo que, en el fondo, es la sal de la novela, ya que siempre que Javert aparece en escena cuando pensábamos que todo iba bien, la historia se pone tensa y, como no, mucho más entretenida.

La personalidad de Javert es interesante no solo porque es estricto y cumplidor de la ley en todos sus sentidos, sino porque está siempre convencido de que lo que él está haciendo es lo correcto. Que él es, en el fondo, la ley, lo cual lo lleva por una espiral de eterna obsesión con el protagonista y a preguntarnos si este tipo tiene una vida xD Porque, claramente, no parece ser el caso. 

Una obsesión que lo transforma en un ser humano sin corazón y en uno de los villanos más destacados en la historia de la literatura.

Javert está tan bien construido que llegas a odiarlo como si estuviera vivo. Incluso a desearle la peor de las muertes. Y esto es por su humanidad. Porque puede ser tan real que, de una u otra manera, hace que lo veas como el peor de los peores.

Creo que pocos antagonistas hay tan buenos como estos. Por lo tanto les recomiendo encarecidamente que lean Los Miserables, del gran Victor Hugo, y se adentren en la caza del gato y el ratón que nos entrega esta magistral novela.

lunes, 2 de enero de 2012

La larga travesía de Peter Pan



Todos los niños crecen y, tarde o temprano, desaparecen. Puesto que no existe nada más natural e inevitable que el paso del tiempo, es natural que todos los niños acaben envejeciendo y muriendo. Todos lo hacen… todos, excepto uno. Existe un niño cuyo destino es no volverse nunca adulto y jamás ser olvidado. Lo primero se logra cuando se crea un  personaje como Peter Pan, con su desgreñado cabello rojizo, sus pies descalzos y su ropa hecha de las hojas que caen de los árboles; y lo segundo sólo es posible cuando además de un personaje se crea un ícono, un símbolo que puede ser entendido y aplicado a cualquier sociedad, sin perder su relevancia con el paso de las décadas.
           
      Los íconos trasmutan, Peter Pan es una muestra de ello. Su autor, James Mathew Barrie, tardó casi diez años en darle la forma definitiva que todos conocemos. Peter no se dejaría encontrar tan fácilmente. Apareció primero como un personaje secundario en “El pajarito blanco” (“The Little Bird”, 1902) y con pocas similitudes respecto al niño travieso y engreído de la novela final publicada en 1911 bajo el título “Peter Pan y Wendy”. Tampoco se contentó con permanecer en el papel y desde sus inicios ocupó un lugar en los escenarios londinenses con la obra “Peter Pan or the boy who would not grow up” (1904). Es debido al éxito de esta puesta en escena que Barrie decide seguir explorando el potencial del personaje y escribir dos novelas: la antes citada y otra que media entre la escueta aparición de “El pajarito blanco” y la última versión.
            
       Algo tiene Peter Pan, por tanto, que hace difícil abarcarlo en su totalidad de inmediato y que lleva a dejar varios intentos en el camino, Aún ahora, cuando su autor lleva un largo tiempo muerto, hay escritores que han decidido seguir explorando el País de Nunca Jamás. En el año 2004, por ejemplo, el Great Ormond Street Hospital for Children (depositario del legado literario de Barrie) autorizó la escritura de una segunda parte llamando a un concurso a escritores de todo el mundo. La ganadora fue Geraldine McCaughrean, con el título “Peter Pan de rojo escarlata” (publicada en español por Alfaguara, pero lamentablemente muy difícil de encontrar por estos días). En este, Wendy y los demás niños perdidos, ya adultos, deciden volver al lugar de la aventura al darse cuenta de que los sueños están escapando de la mágica isla y al hacerlo, se encuentran con un muy cambiado Peter, de la cabeza a los pies.
         
   Siguiendo por la línea literaria tenemos los libros escritos por Dave Barry y Ridley Pearson, llamada en inglés The Starcatchers Series”. Su primer título, “Peter Pan y los cazadores de estrellas” (Roca Editorial, 2007… hermosa edición) ya ocupa un lugar en las repisas de mi buhardilla, pero por cosas del destino (culpa de George R. R. Martin y su increíble “Juego de Tronos”) ha sido desplazado por un breve tiempo. Y ya que soy indiscreto, pero no apresurado, me niego a dar una opinión definitiva sobre el libro. Sólo diré que es una versión completamente nueva y que sólo recoge algunos aspectos del libro escrito a principios del siglo XX. Es interesante, ya que tiene toques de fantasía, pero no tan exuberantes como el original y sus personajes son más realistas aunque, si soy sincero y algo cursi, no tan adorables. Hasta el momento la serie tiene cuatro títulos, pero en español sólo están disponible los dos primeros (cosa que a esta altura ya no me sorprende tanto… después de todo estamos en el fin del mundo… geográficamente, quiero decir).
            
         Muchas otras secuelas no autorizadas se han escrito. En algunas se explora la veta oscura del personaje (cosa que, con una lectura atenta, no es muy difícil de encontrar en el original) y en otras los autores parecen haber escrito bajo los efectos de algún producto no del todo legal, puesto que han hecho de Peter y Wendy unos narcotraficantes punks o le han propuesto a Hitler (sí, el mismo que quiso conquistar el mundo) ir por el País de Nunca Jamás.

Tal como en sus inicios, a Peter le siguen gustando las artes escénicas. Disney le dio en 1953 su imagen más característica, para luego hacer su propia secuela en 2002. Steven Spielberg le dio su propio final en el año 1991 haciendo que el eterno niño creciera y se convirtiera en un aburrido y amnésico hombre encarnado por Robbie Williams. Y mi favorita, la estrenada en 2003, en la que se nos presenta un Peter más emocional, que hace más explícita su imposible historia de amor con Wendy (¿soy cursi?... mmm, a veces).

Otros escritores y directores se han sentido más atraídos por el propio Barrie, siendo la película Descubriendo el País de Nunca Jamás (2004) quizás la más bella y más conocida. Rodrigo Fresán, por otro lado, le ha dedicado una biografía interesante y polémica que sin duda vale la pena leer.

Campanita (la encantadora y a veces irritante hada que acompaña a Peter a todos lados) no se ha quedado atrás y en último tiempo ha protagonizado varias películas de Disney, al igual que algunos libros financiados por la misma compañía. Pero sin lugar a dudas, si lo que te interesa es la pequeña rubiecilla deberías leer “El País de Nunca Jamás y el secreto de las hadas” de Gail Carson Levine.

Como ves (o lees), Peter Pan no nos deja en paz y sigue apareciendo de vez en cuando bajo la pluma o la cámara de algún adulto con alma de niño que se siente fascinado por la historia y ha querido contribuir de alguna forma (o también, digámoslo, que ha considerado que puede reportarle grandes ganancias económicas). Incluso una amiga personal que disfruta creando sus propias historias me habló en cierto momento de tomar prestado  a este versátil personaje y confeccionarle un traje nuevo (idea que a mí me pareció muy interesante y que espero que ponga en práctica pronto).

A algunos puede parecerles falta de originalidad, pero yo, un lector ávido y, lo reconozco, fanático total de Nunca Jamás, creo que nunca sobran nuevos libros sobre Peter, más cuando son movidos por un amor irrefrenable y productivo hacia la historia. Además, todo libro, por bien escrito que esté, tiene sus pasillos no explorados (en especial Barrie que, aunque sin la célebre frase usada por Michael Ende, disfrutaba bastante con adelantar cosas que después no volvía a nombrar) y si existe algún minotauro dispuesto a seguir el camino por su cuenta, no debemos llamar a Teseo y aguar sus planes. 

Si no están de acuerdo conmigo en esto de los pasillos, pregúntenle a Paige Pearson, quien, tras escuchar un cuento nocturno relatado por su padre, preguntó cómo Peter había conocido al Capitán Garfio, con lo que logró que su padre escribiera toda una serie sobre el tema. Los niños son quisquillosos, no lo olvidéis.
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